
Ricardo Sanz
Director
Rapid Sport
A continuación, una entrevista planteada en clave de revista sectorial al director de Rapid Sport, Ricardo Sanz. Entrevista y fotografía: Isabel Werner — Pokys Fotógrafos.
Rapid Sport se presenta como una entidad fundada en 2005 con sedes en España y Suiza, y con una propuesta que combina operación de servicios deportivos y consultoría deportiva. En un mercado donde muchas ofertas se perciben como «recursos humanos + programación», el giro sectorial va por otro lado: control del servicio. Hoy la conversación en pliegos y contratos se ha endurecido: trazabilidad, indicadores, seguridad, mantenimiento, satisfacción, sostenibilidad y, sobre todo, capacidad de demostrar que un contrato no depende de «la buena voluntad» del coordinador de turno. Ahí es donde Rapid Sport intenta colocarse: menos relato y más sistema (procesos, supervisión, evidencias).
— Rapid Sport se define como una entidad de gestión deportiva y consultoría, fundada en 2005. En un mercado saturado de «proveedores de monitores», ¿qué sois exactamente y dónde ponéis el foco para diferenciaros?
Rapid está especializada en la planificación y desarrollo de servicios deportivos de carácter social, educativo y orientado a la promoción de la salud. Trabajamos con empresas, administraciones y usuarios finales, ofreciendo soluciones adaptadas a distintos contextos y colectivos. Actualmente, apostamos especialmente por el ámbito sociosanitario, entendiendo el ejercicio físico como una herramienta clave para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas y de aquellas con patologías, lesiones o necesidades específicas.
— En vuestro catálogo hay desde marketing deportivo, recursos humanos hasta consultoría de viabilidad, obra y mantenimiento. ¿Cuál es el núcleo real: operación o consultoría?
El núcleo es la gestión del servicio, la correcta gestión del servicio. Operamos servicios porque sabemos ejecutarlos, y hacemos consultoría porque sin procedimientos, planificación y control, la operación se degrada. Podemos diseñar y también implantar un servicio, y cuando procede, asumir su gestión integral.
— ¿Cómo y con quién trabajáis?
Nuestro tipo y relación de cliente es del tipo B2B y B2C: administración y servicios municipales, centros deportivos, proyectos de deporte escolar y recreativo, y programas específicos de ejercicio y salud en el ámbito sociosanitario. La clave es adaptar el modelo: no es lo mismo un servicio comarcal que un centro con concesión o una campaña escolar.
— ¿Qué os diferencia entonces?
La diferencia está en el enfoque: no hablamos solo de «organizar actividades deportivas» o «realizar programas de salud», sino de gestionar servicios con planificación, personal cualificado y sistemas de control para que el proyecto sea sostenible, seguro y medible. Y lo hacemos en tres capas: operación, procedimiento y medición.
— ¿Qué significa cada una de ellas en Rapid?
Operación significa ser capaces de ejecutar servicios en instalaciones, programas de ejercicio y salud, monitores, etc. Procedimiento significa estandarizar cómo se trabaja a través de manuales, protocolos, selección y supervisión. Y medición significa introducir indicadores para saber si el servicio al cliente o paciente mejora o no.
— Hablemos de consultoría. En vuestro documento de «Consultoría Deportiva» habláis de manuales de procedimientos, reclutamiento, análisis, viabilidad financiera e incluso dirección integral del centro. ¿Qué entregáis y cómo lo aterrizáis?
La consultoría que planteamos es aplicable: diagnóstico, diseño y ejecución. Incluye manuales, planificación, selección, implementación de programas y análisis de eficiencia y viabilidad. Y cuando el cliente lo requiere, podemos asumir la gestión integral, la administración completa, mantenimiento, supervisión diaria o servicios específicos como el de servicios auxiliares y seguridad privada.
— Suena a «back office», a gestión pura. ¿Qué problema resolvéis ahí?
Resolviendo lo que más duele en muchos servicios deportivos: la falta de sistemas. Muchas instalaciones, servicios o programas funcionan «porque siempre se ha hecho así». Nosotros entramos con análisis, diseño de procedimientos, planificación, control y herramientas para mejorar resultados. La eficiencia energética o no contar con un servicio de mantenimiento 24/7/365, por ejemplo, afectan directamente a la sostenibilidad del servicio.
— ¿Cómo estructuráis el control de calidad para que no dependa de la buena voluntad del coordinador de turno?
Con procesos: la definición del servicio, la planificación, supervisión, registro y evaluación. Si no hay sistema, todo depende de personas. Nuestro objetivo es que el servicio tenga estándares y evidencias como el mantenimiento preventivo, control de incidencias, registros de seguridad y seguimiento de la satisfacción.
— Si un ayuntamiento os llama mañana con una piscina municipal con quejas de usuarios, costes altos y problemas de personal, ¿qué hacéis en las primeras semanas?
Primero, diagnóstico realista: ocupación por franjas, costes principales, incidencias, estado de mantenimiento, organización de turnos y calidad percibida. Segundo, un plan de medidas a 30–60–90 días. Y tercero, implantación: protocolos, cuadro de seguimiento y coordinación con el cliente. Es decir, no solo «ideas», sino un método ya probado y contrastado para ejecutar.
En el ámbito sociosanitario
— Tenéis una línea muy clara en «deporte sociosanitario» y «ejercicio adaptado». ¿Por qué apostáis por ahí?
Porque el concepto de deporte hoy es también salud, y la demanda real está creciendo: adultos mayores y personas con patologías y enfermedades crónicas quieren hacer deporte o quieren una readaptación al mismo o a la actividad física. Hay una treintena de enfermedades crónicas en las que el ejercicio es coadyuvante al tratamiento, en 14 tipos de cáncer, lo mismo en la prevención. Aunque sea el peor recetado, el ejercicio debe ser el mejor medicamento que se prescriba en una receta deportiva.
Nuestro enfoque es que los educadores físico-deportivos, los mayores especialistas en el empleo del ejercicio en dichas poblaciones especiales, diseñen y realicen programas seguros y progresivos con un seguimiento de la mejora de salud y calidad de vida del paciente o cliente.
— ¿Cómo garantizáis seguridad y adecuación, especialmente cuando hay patologías?
La seguridad y la adecuación se garantizan con tres cosas: segmentación por niveles y patologías, programación progresiva y supervisión profesional. Trabajamos con entrenamiento individualizado, criterios de adaptación y seguimiento; y cuando un caso requiere intervención médica específica, se coordina o se deriva. Lo sociosanitario exige método, límites claros e interdisciplinariedad entre el médico de familia o especialista y el educador físico-deportivo.
— Si tuvieseis que definir 2026 en una frase, ¿qué objetivo os marcáis?
Consolidar un modelo en el que la gestión deportiva se mida por resultados reales: seguridad, satisfacción, eficiencia y accesibilidad, con programas que lleguen a más gente y que se sostengan en el tiempo.
— ¿Y a nivel personal profesional?
A título personal destacar este año mi incorporación a la Asociación Aragonesa de Gestores Deportivos, GEDA, ya que valoro la importancia de formar parte de una red profesional comprometida con el desarrollo y la consolidación del sector en Aragón. Para mí, esta etapa representa una oportunidad para compartir conocimiento, generar sinergias, seguir creciendo junto a otros profesionales y contribuir al impulso del ejercicio físico en el ámbito sociosanitario.